
No es la primera vez que ven a mis niños en el blog, ni va a ser la última...es un gusto que me puedo dar al salir con amigos a escalar y que estos enanos nos acompañen y sepan disfrutar tanto de la escalada como la naturaleza. Aprender a cuidar e interactuar en la naturaleza "casi" virgen que tenemos en las sierras Tandilenses. Crecer respetando estos principios básicos de cuidar donde nos gusta practicar este deporte va a hacer que se sigan abriendo vías y escuelas de escalada en roca...fomentemos esta sana costumbre. Ojo! no todo es 100% un placer, volver con Nico a caballito por que se quedaba dormido y se canso de caminar, fue casi tan duro como el 6C que me fajo los dedos!

